EL SALVADOR

El español de El Salvador es muy similar al de sus países vecinos, Honduras y Guatemala, debido a que sus perfiles demográficos son parecidos. En general, se pueden definir los tres países como estancados, lingüísticamente, en la lengua postcolonial.

El hecho de que El Salvador no posea costa caribeña, el que no fue un destino principal de los colonos, el que la mitad de la población indígena muriera por las enfermedades, las luschas contra los españoles o los trabajos que estos les impusieron, el que casi el 90% de la población es mestiza, el estrecho contacto entre españoles e indígenas, el que hay salvadoreños negros hispanohablantes y la dominación económica y cultural extranjera configuran una variación lingüística considerable en un pequeño territorio.

Esencialmente la variación no se perfila diatópicamente, sino que obedece a la oposición rural-urbano.

A través de la encomienda, El Salvador se convirtió en tierra de enormes latifundios, propiedad de españoles (las catorce familias), en los que trabajaban las familias indígenas.

En la sociedad salvadoreña muy pocos pueden traspasar las barreras sociales, con lo cual son los hablantes rurales e incultos los que definen el español salvadoreño.

Incluso el español de las clases privilegiadas se ha visto marcado por el aislamiento cultural y el limitadísimo acceso a la educación. En El Salvador no había ni periódicos, ni libros, ni escuelas. Se dio la paradoja que los administradores no fueron parte de la elite cultural de otras colonias: la lengua de los actos oficiales no era el español culto. Por tanto, como en Honduras, no ha habido posibilidad de que se desarrolle una norma culta o un estándar urbano culto que ejerza su influencia.

Hoy hay un pequeño sector que ha estudiado en México, España o EEUU y que utiliza un español poco marcado dialectalmente y una gran mayoría de la población que se caracteriza por su lengua vulgar y rural.

 

Fonética

/b, d, g/ suelen ser oclusivas tras consonantes no nasales.

/y/ intervocálica es débil y cae con frecuencia en contacto con /e/ e /i/. Se produce también la inserción de una [y] ultracorrecta en los hiatos.

/-n/ final de palabra se velariza al final de sintagma o de vocal.

Entre salvadoreños rurales se puede oír una [q], acompañada a menudo de una fuerte nasalización. Es una variable de /s/, sin ninguna distribución sistemática y que en absoluto se corresponde con el patrón castellano.

/-s/ final de palabra se suele reducir a [h], aunque con variación sociolingüística.

/s-/ postvocálica inicial de palabra se suele reducir a [h]. A veces también en otras combinaciones: [el halbadór, un hentábo, entonheh].

 

Morfología

Emplea los mismos esquemas de voseo que el resto de América. Muchos salvadoreños urbanos cultos también utilizan tú, de forma que vos es el pronombre de máxima solidaridad y familiaridad, usted expresa distancia y respeto y corresponde a un nivel intermedio, que expresa familiaridad pero no confianza.

 

Sintaxis

art. indefinido + adjetivo posesivo + nombre: un su cipotío chelito (su hijo rubio), tenía unos sus dos años, tenía un su hambre.

Uso pleonástico de vos y usted (como en Guatemala), para puntuar una conversación: ¿Vamos a traer las bestias, vos?, encendé la fogata, vos, ¿nos habrá reconocido, vos?, ¿por qué, vos?

Hasta para señalar el principio de un acontecimiento: ¿Hasta cuándo viene el jefe? (`¿Cuándo vendrá el jefe?´).

 

Léxico

Pocas palabras son exclusivas de El Salvador, sino que aparecen en el resto de Centroamérica:

 

bolo - borracho

chele - rubio

chompiche - pavo

cipote - niño pequeño

pisto - dinero

bicho - niño pequeño

caneche - amigo

chero - amigo

cotón - camiseta