PARAGUAY

 

Paraguay es una nación bilingüe, donde el español convive con el guaraní. Junto a estas dos lenguas también se ha mencionado el jopará, un guaraní hispanizado.

Los estudios sobre el español de Paraguay son una maraña que unas veces hablan de un español fuertemente influido por el guaraní, lleno de interferencias, calcos, vocablos guaraníes, y otras veces, en cambio, lo presentan como una lengua que apenas difiere de la que se puede encontrar en los países de alrededor. Parece que la explicación a esta falta de acuerdo está en la enorme diversidad que encontramos en este país.

La dictadura de José Gaspar de Francia (1817-40) conllevó un aislamiento total del país y un rechazo a todo lo que viniera de fuera, incluso los usos lingüísticos, con lo que Paraguay se mostró reacio a las tendencias del español que le rodeaba, especialmente al español de Argentina. Producto de esto es que, hasta la fecha, los paraguayos se han negado a aceptar la pronunciación rehilada de /ñ/ y /y/. En cambio sí comparten con los bonaerenses el vocativo che.

Debido a la convivencia de las dos lenguas es muy fácil afirmar que cualquier rasgo característico del español paraguayo proviene del contacto con el guaraní, a pesar de que muchos fenómenos podrían explicarse por el prolongado aislamiento o por otras razones.

En general es español culto de Paraguay es el normativbo, pero hay discrepancias en el español de los bilingües.

En Asunción y otras grandes ciudades un 30% prefieren el español como lengua familiar, un 20% el guaraní y un 50% emplean ambas lenguas.

En el campo un 2% prefieren el español, un 75% el guaraní y un 25% emplea ambas lenguas.

 

Fonética

Conserva la /ñ/ como [ñ].

/y/ intervocálica se realiza como africada y a veces se ensordece en [è].

A veces el grupo /tr/ se alveoliza, con una pronunciación casi africada, similar a la andina [tø].

/-r/ final de sílaba es débil o casi desaparece.

/-d/ final de palabra se articula como [t].

En el nivel social más bajo es frecuente que desaparezca toda consonante final de palabra, e incluso final de sílaba. También se dan diferentes realizaciones de estas consonantes, que se han atribuido a vulgarismo: alsorber, ausorber, ausequio, oserver, cáusula, arministrar, ammisión.

La /f-/ inicial se realiza como bilabial [j]. En hablas rurales, ante /we/ se aspira: huente, huera, huerza.

/-s/ se conserva entre vocales (las algah), se aspira y en las capas más bajas desaparece.

/d/ y /b/ intervocálicas son débiles y caen en el habla natural.

/b/ suele recibir la pronunciación fricativa [v], incluso a principio de palabra. Algunos estudios han dicho que esto se debe a prejuicio ortográfico.

El guaraní no posee /b-/ inicial; esto influye en la realización de este fonema en español con una prenasalización, como [mb].

/-n/ final es alveolar.

Se encuentra una oclusión glotal ante las vocales.

Se ha hablado también de alternancias en la acentuación (pábilo, váyamos, páis, ráiz, méndigo); se discute si es realmente un rasgo paraguayo o se trata sólo de un vulgarismo general del español, incluso del peninsular y del canario.

 

Morfología

Voseo como en Río de la Plata.

le/les como clíticos de OD, incluso para el femenino.